Whaid nació de una conversación muy concreta. No surgió inicialmente como una tecnología, ni como una arquitectura de inteligencia artificial, ni como una solución pensada desde el código. Surgió de una experiencia humana: la dificultad de encontrar valor en espacios diseñados, paradójicamente, para conectar oferta y demanda.
En una charla con una ex asociada, apareció una situación que se repetía constantemente en sus viajes a ferias textiles alrededor del mundo. Ella asistía a grandes eventos comerciales con una intención clara: encontrar proveedores, descubrir productos, generar contactos relevantes y concretar oportunidades de negocio. Sin embargo, la experiencia real muchas veces era muy distinta.
Los recintos eran enormes. La oferta era desmedida. El tiempo era limitado. La información estaba dispersa. Y el networking, aunque era una de las grandes promesas de estos eventos, terminaba siendo azaroso, fragmentado y poco eficiente.
En teoría, una feria existe para acercar la oferta con la demanda. Es decir, para que quienes tienen algo valioso que ofrecer puedan encontrarse con quienes lo están buscando. Pero en la práctica, muchos de estos escenarios se convierten en un caos organizado: cientos o miles de expositores, múltiples pabellones, agendas paralelas, catálogos incompletos, mapas difíciles de leer y visitantes tratando de tomar decisiones rápidas en medio de demasiada información.
¿Por qué en un espacio lleno de oportunidades sigue siendo tan difícil encontrar exactamente lo que necesitamos?
Esa pregunta fue el punto de partida de lo que hoy es Whaid, y que en una etapa anterior comenzó a tomar forma bajo el nombre Sensefind.
El problema no era solo buscar productos
Al principio, el caso parecía estar asociado a ferias comerciales y productos específicos. Una persona asistía a una feria textil y quería encontrar cierto tipo de proveedor, material, tecnología, servicio o contacto. Pero rápidamente la idea empezó a revelar algo más amplio.
El problema no era únicamente la búsqueda de productos. Era la dificultad de entender un espacio complejo.
En una feria, un visitante no solo busca inventario. Busca personas, marcas, empresas, aliados, eventos, promociones, rutas, oportunidades de negocio, contactos especializados y señales que le permitan tomar mejores decisiones.
Lo mismo ocurre en muchos otros contextos.
Una universidad no es solo un conjunto de edificios. Es una red de profesores, laboratorios, eventos, servicios, grupos de investigación, espacios disponibles, convocatorias, equipos, recursos y conocimiento.
Un centro comercial no es solo una suma de locales. Es un ecosistema de tiendas, restaurantes, servicios, ofertas, experiencias, eventos, zonas de descanso, entretenimiento y soluciones para diferentes tipos de visitantes.
Una plaza comercial, un recinto ferial, un campus, una clínica, un museo, un evento académico o un centro empresarial tienen algo en común: concentran valor, pero muchas veces ese valor no es fácilmente visible para quien lo necesita.
El visitante puede estar rodeado de soluciones y, aun así, no encontrarlas.
La oportunidad: convertir espacios complejos en conversaciones simples
La idea esencial detrás de Whaid es hacer que cualquier interesado pueda encontrar lo que busca desde su celular, de una manera sencilla, natural y contextual.
No se trata solamente de poner un buscador dentro de una página web. Tampoco se trata de crear otro directorio estático, otro mapa digital o una base de datos más. La apuesta es distinta: permitir que las personas pregunten como realmente piensan.
Una persona no siempre sabe el nombre exacto de lo que busca. No siempre conoce la categoría correcta. No siempre sabe en qué edificio, stand, tienda, dependencia o pabellón está la respuesta. Muchas veces solo tiene una intención.
Por ejemplo:
“Estoy buscando proveedores de telas sostenibles para una marca de ropa.”
“¿Dónde puedo encontrar un espacio para trabajar tranquilo?”
“¿Qué empresas ofrecen soluciones para automatización?”
“¿Hay algún evento hoy sobre emprendimiento?”
“¿Quién me puede ayudar con temas de inteligencia artificial en esta universidad?”
“¿Qué promociones hay cerca de mí?”
“¿Qué stands podrían interesarme si busco maquinaria textil?”
Estas preguntas no son simples palabras clave. Son expresiones naturales de una necesidad.
Whaid busca responder precisamente a ese tipo de interacción: transformar datos dispersos sobre un espacio en respuestas útiles, comprensibles y accionables.
Más allá del inventario: personas, espacios y oportunidades
Una de las intuiciones más importantes en el desarrollo de Whaid es que los espacios no se entienden únicamente por lo que venden o exhiben. Se entienden por las relaciones que habilitan.
Por eso, Whaid no está pensado solo para productos o inventarios. Su valor está en poder conectar múltiples tipos de información:
- Productos disponibles.
- Empresas o marcas presentes.
- Personas relevantes dentro de una organización.
- Espacios físicos y sus características.
- Eventos, actividades y agendas.
- Promociones y ofertas.
- Servicios disponibles.
- Oportunidades de networking.
- Rutas, ubicaciones y señales para llegar.
- Información contextual que normalmente está dispersa.
La promesa no es simplemente “buscar mejor”. La promesa es descubrir mejor.
Descubrir implica algo más profundo que encontrar una coincidencia exacta. Implica interpretar la intención del usuario, entender el contexto del espacio y entregar información que realmente le permita avanzar.
Ferias, universidades y centros comerciales: escenarios con el mismo problema
Aunque la inspiración inicial vino del mundo de las ferias textiles, la oportunidad se hizo evidente en muchos otros escenarios.
En las ferias comerciales, Whaid puede ayudar a compradores, visitantes y expositores a conectar con mayor precisión, reduciendo la fricción entre oferta y demanda.
En las universidades, puede convertirse en una interfaz conversacional para descubrir recursos institucionales: profesores, laboratorios, eventos, servicios, espacios, grupos, equipos y oportunidades académicas.
En los centros comerciales, puede orientar a visitantes según sus necesidades reales: productos, tiendas, promociones, restaurantes, actividades, experiencias o servicios.
En las plazas comerciales y espacios urbanos, puede hacer visible una oferta que muchas veces permanece oculta por falta de organización, señalización o acceso digital.
En todos estos casos, el patrón se repite: existe mucha información, pero no siempre está disponible en el momento, formato y lenguaje que el usuario necesita.
La tecnología como puente, no como protagonista
Whaid utiliza inteligencia artificial, recuperación de información y modelos conversacionales para hacer posible esta experiencia. Sin embargo, la tecnología no es el centro del problema. El centro es la relación entre las personas y los espacios que habitan, visitan o exploran.
La inteligencia artificial funciona aquí como un puente.
Un puente entre una pregunta cotidiana y una base de conocimiento compleja. Entre un visitante que no sabe por dónde empezar y un ecosistema lleno de posibilidades. Entre la intención de encontrar algo y la oportunidad real de aprovecharlo.
Por eso, la experiencia debe sentirse simple. El usuario no debería tener que entender cómo está organizada la información. No debería tener que conocer las categorías internas de una base de datos. No debería tener que navegar diez menús para llegar a una respuesta.
Debería poder preguntar.
Y el sistema debería poder responder con información útil, contextualizada y verificable.
Whaid como infraestructura para descubrir valor
En el fondo, Whaid parte de una idea muy clara: muchos espacios tienen más valor del que sus visitantes logran percibir.
No porque ese valor no exista, sino porque está mal conectado, mal expuesto o difícil de consultar.
Una feria puede tener al proveedor ideal para un comprador, pero si el comprador nunca lo encuentra, esa oportunidad se pierde.
Una universidad puede tener un laboratorio, un profesor o un proyecto capaz de resolver una necesidad, pero si la comunidad no sabe que existe, ese recurso queda subutilizado.
Un centro comercial puede tener exactamente el producto, servicio o experiencia que una persona busca, pero si el visitante no sabe dónde está o cómo describirlo, la búsqueda se vuelve frustrante.
Whaid quiere reducir esa distancia.
Quiere que los espacios hablen mejor. Que la información sea más accesible. Que las oportunidades no dependan únicamente del azar. Que encontrar valor sea una experiencia más natural, más humana y más eficiente.
El origen sigue siendo la brújula
La historia inicial de Whaid sigue siendo importante porque mantiene clara la dirección del proyecto.
Todo comenzó con una necesidad real: una persona viajando a ferias internacionales, invirtiendo tiempo, energía y recursos, pero enfrentándose a la dificultad de concretar conexiones verdaderamente valiosas.
Ese problema no era menor. Era una señal de algo más grande: incluso los espacios diseñados para conectar pueden fallar si no cuentan con mejores formas de interpretar, organizar y entregar información.
Whaid nace de esa observación.
Y desde ahí propone una visión: que cualquier persona, en cualquier espacio complejo, pueda usar su celular para preguntar, descubrir y conectar con aquello que realmente necesita.
Porque en un mundo lleno de información, el reto ya no es solamente tener datos.
El reto es convertirlos en oportunidades.
"...Las personas no quieren un login, quieren una respuesta directa..."
